De los sentidos (II)

 

…seguimos…

 

Seguimos donde lo dejamos, sin olvidar de lo hablado en el artículo anterior y de lo que se dirá en este tema, ya que todo es relativo, cada uno de nosotros es un ser irrepetible, científica y moralmente, y lo negro para uno, para otro puede ser blanco, hay quien le gustan los días luminosos y hay a quien le gustan los días nublados, sin dejar de comentar en cuanto lo que a nosotros concierne, que una estancia puede tener un fin saludable o comercial determinado.

 

 

Cuando pretendemos dar una intencionalidad a una estancia mediante color, tendremos en cuenta diversos factores o puntos a destacar: estructura, función, elementos y posición.

 

  • Estructura: nos referimos a la relación forma-tamaño de una estancia determinada. Tal y como comentamos en el articulo anterior, colores claros son sinónimos de amplitud, mientras que oscuros pueden disminuir la sensación de espacio de una habitación o por el contrario, conseguir que un cuarto grande sea acogedor.

 

  • Función: con el hablamos sobre si la estancia cumple una finalidad lúdica, de trabajo o por el contario es para las actividades cotidianas de una vivienda.

 

 

  • Elementos: debemos tener en cuenta todos los detalles arquitectónicos (molduras, columnas y repisas), las distintas variaciones de matices e intensidades de color, pueden ser un generoso complemento para arquitectura, el mobiliario y las piezas de arte.

 

 

  • Posición: valoraremos cual es la jerarquía y situación de las distinta zonas, así dilucidaremos si es una zonas de paso o no lo es, o es una zona muy transitada o no lo es.

 

 

Hablar sobre color podría mantenernos escribiendo, debatiendo muy extensamente. No antes sin hablar de los matices, rápidamente, que pueden acompañar al color desde un punto de vista más funcional que decorativo: mate, semimate, brillo y alto brillo.

 

 

  • Color mate: son los más adecuados techos y paredes con superficies imperfectas, para terminaciones lisas, ideales para zonas poco transitadas.

 

 

  • Color semimate o semibrillante: se usan mas habitualmente cuando pretendemos aumentar la luminosidad de un recinto, es el “todoterreno”, ya que aguanta muy bien el desgaste y es ideal para zonas de mucho uso.

 

 

  • Color brillante y de alto brillo: generalmente los colores que los poseen dentro, por ejemplo, de la familia de las pinturas son los esmaltes, más adecuados para barandales, alfeizares etc., aumenta mucho las imperfecciones de las superficies.

 

 

 

Víctor P. López Bautista

 

Enlace/es de interés:

Matices del color.

 

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