Cada sol tiene su ocaso

 

 

…casa árabe…

 

En estas líneas encontrarás la vivienda musulmana de Al-Ándalus (الأندلس), aunque con ciertas diferencias y siglos a sus espaldas, las viviendas de ciertas zonas del norte de Africa y del mundo musulmán siguen guardando muchas similitudes con aquellas casas. Comenzando…

 

Un poco de contexto, la “invasión” musulmana de la península ibérica según los historiadores comienza en el año 711, durante varios siglos el pueblo musulmán dejaría una tradición cultural riquísima en la península marcando notablemente a la sociedad persistente no solo en el marco moral sino también el de usos y costumbres.

 

Esta cultura influyó en todos los campos de la vida y como no la casa, su distribución y ornamentación no permanecieron ajenos a esta oleada. La casa musulmana tiene cosas el común con la romana, por ejemplo la vida gira entorno a un patio, aunque hay varios elementos diferenciadores entre las dos cabe destacar la privacidad, estanqueidad e intimidad de la casa con respecto la calle, la fachadas eran sobria y se cuidaba mucho el lugar donde realmente giraba la vida familiar, el interior.

 

Para independizar la primera zona vividera de la casa existía un Zaguán, que era una especie de vestíbulo. La igualdad de género es un avance o una conquista de nuestra sociedad bastante reciente. Estas culturas de las que hablamos eran profundamente patriarcales con lo que no era de extrañar que una parte de la vivienda era ocupada por los hombres, concretamente las zonas cercanas a la salida de la vivienda y las mujeres ocupaban las zonas interiores, incluso altillos denominado Harén o lugar prohibido donde vive la señora de la casa, al que solo tenían acceso mujeres, el esposo y los hijo.

 

Como decíamos el patio, cuadrado o rectangular, pequeño generalmente, se podría observar un pozo, del cual se recogía agua, se observan pocas galerías y algún emparrado, en cuanto al mobiliario era escaso alacenas, esterillas, cojines tarimas con colchones a modo de cama, una misma estancia era multifuncional, en la que un mismo dormitorio con correr una cortina sobre la tarima se convertía en un espacio diurno.

 

Las sociedades no son entes inmóviles, es decir, evolucionan, y como tal al ser la vivienda parte de estas sociedades también se transmuta con lo cual podemos observar que con el paso del tiempo la modificación de su elementos.

 

Viviendas se desarrollaron en por tanto en varios patios interiores, zonas para el café o un Sirdab, techos planos y puertas adinteladas, zócalo adornados con aplacado de yeso, ventanas enmarcadas con vidrios coloreados, arcos de herradura en la entradas al Zaguán, evolucionando con el patio central con un estanque rehundido, tarima acolchadas a lo largo de los ventanales. Samarra, las casas almohades de Cieza, Madi Nat al Zahra o la Alhambra ya en la última época Nazarí son ejemplos de este desarrollo en el tiempo.

 

Son pocas palabras para un desarrollo habitacional de tantos siglos en los que nos damos cuenta de aunque proviniendo de civilizaciones culturalmente opuesta tanto la romana como la árabe comparten elementos comunes en sus viviendas y ese gusto por la naturaleza como fuente de inspiración.

 

Víctor P. López Bautista

 

Enlace/es de interés:

La construcción doméstica. La casa árabe.

 

 

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